Austria 2002, la victoria más amarga de la Fórmula Uno
- Asier Gomez

- 18 nov 2018
- 2 Min. de lectura
El Gran Premio de Austria de 2002 será recordado por las órdenes de equipo que Jean Todt y Ross Brawn ejecutaron en beneficio de Michael Schumacher privando a Barrichello de su victoria a falta de una vuelta

Michael Schumacher iba sólidamente encaminado en dirección a su quinto título mundial pues, tras sólo cinco Grandes Premios, contaba con cuatro victorias.
En la sexta prueba del campeonato, en Austria, su compañero el brasileño Rubens Barrichello había dominado todas las sesiones. Partió en la pole de aquel Gran Premio y aguanto en la salida los envites del alemán.
La carrera continuaba y la diferencia se fijó en unos dos tres segundos durante toda la carrera. El equipo, con Brawn y Todt a la cabeza deliberaban sobre si dejar pasar a Michael para sumar más puntos en su lucha por el Mundial de Pilotos.
A falta de una vuelta el brasileño recibió una orden por radio de Jean Todt: "Rubens, let Michael pass for the championship". Barrichello finalmente accedió, pero lo hizo ya en la recta de meta y con la bandera a cuadros en el horizonte, dando lugar a uno de los momentos más embarazosos y bochornosos de la historia de la Fórmula 1.
Los aficionados recibieron a los pilotos con una sonora pitada, y Michael le prestó el lugar en lo más alto del cajón reflejandole como el auténtico campeón de la prueba. A partir de entonces se prohibieron las órdenes de equipo.
Cuando el Mundial de Pilotos estaba ya casi ganado por parte del alemán decidió devolverle la victoria en el Gran Premio de los Estados Unidos.
Aquella temporada, Michael Schumacher terminó ganando el título mundial con 67 puntos de ventaja sobre Rubens Barrichello. O, dicho de otro modo, casi siete carreras de margen sobre su compañero, ya que en aquella época la victoria te otorgaba diez puntos.




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