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El mayor fiasco de la historia

  • Foto del escritor: Asier Gomez
    Asier Gomez
  • 18 nov 2018
  • 2 Min. de lectura

El GP de Indianápolis del 2005 es recordado por los aficionados de la Fórmula Uno como el mayor esperpento nunca visto en este deporte





El fin de semana del Gran Premio de Indianápolis de 2005, comenzó con un fuerte accidente de Ralf Schumacher en la primera sesión de libres. Lo que en un primer momento parecía un error del piloto, acabó siendo un fallo en los neumáticos Michelín. Hay que explicar que en aquellos años dos marcas de neumáticos: Michelín y Bridgestone, cada cual mejor y peor en distintas áreas.

La clasificación se desarrolló con relativa normalidad, ya que los neumáticos no rodaron durante más de 10 vueltas, el límite que se había marcado en los libres del viernes. La pole resultó ser para Jarno Trulli seguido de Raikkonen y Button. Los tres pilotos montados en gomas Michelín.

Cuando finalizó la sesión de clasificación, la marca de gomas francesa propuso que el circuito modificará la curva trece y colocaran una chicane para que los pilotos se viesen obligados a frenar y los neumáticos no sufrieran tanto.

La idea es rechazada por la FIA rápidamente, porque no veía correcto modificar un trazado establecido.

Y entonces llegó el domingo. Un domingo lleno de incertidumbre. Llegada la hora de la carrera, todos los monoplazas salieron de boxes y se colocaron en la parrilla de salida. Cuando finalizó la vuelta de formación todos los equipos que calzaban neumáticos Michelín volvieron al garaje en vez de colocarse detrás del semáforo. Briatore, director de Renault, explicaría en las distintas televisiones durante la carrera todos los esfuerzos de los equipos por correr aquel día, pero que el jefe de Ferrari se había opuesto frontalmente.

La situación de la carrera había cambiado radicalmente: tan solo seis coches ( Ferrari, Jordan y Minardi) darían la salida. Los fans que se acercaron al circuito estaban perplejos. A las doce vueltas empezaron a lanzar objetos al trazado (donde una botella fue pisada por el Ferrari de Barrichello). La carrera terminó con Schumacher y Barrichello haciendo un uno-dos para el equipo Ferrari y un espectacular tercer puesto para Tiago Monteiro, piloto de Jordan Gp, que celebró aquello como un título mundial. Para más inri, fue el único piloto que se quedó en el podio celebrando su tercer puesto mientras los aficionados pitaban aquel deplorable espectáculo.


 
 
 

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