El equipo que asombró al mundo
- Asier Gomez

- 18 nov 2018
- 2 Min. de lectura
El éxito del modesto equipo de Ross Brawn en 2009 se cimentó en varios puntos cardinales, pero uno destacó muy por encima de otros menos llamativos

Las temporadas de Honda entre 2005 y 2008 no habían sido malas. Una victoria, algunos podios y otras tantas poles. Pero los inversores nipones decidieron parar de dar dinero al equipo tras 800 millones gastados ya que en 2009 el nuevo reglamento exigia otro esfuerzo económico bastante potente. La implantación del KERS y el cambio de peso en los monoplazas eran un quebradero de cabeza para las arcas del equipo.
Pero Ross Brawn, jefe del equipo, tenía esperanzas puestas en 2009 ya que durante toda la temporada 2008 el nuevo coche iba espectacularmente bien.
BrawnGP nació de la venta del personal, instalaciones y material a Ross Brawn por parte de Honda. Durante semanas, Ross y Nick Fry buscaron patrocinadores para el equipo con el objetivo de salvar el proyecto y, con ello, cientos de empleos. Pero no sólo eso: sabían que contaban con un monoplaza extraordinario, probablemente imbatible. El equipo logró mantener a los pilotos Jenson Button y Rubens Barrichello, con Alex Wurz como piloto de pruebas.
Los siete primeros Grandes Premios arrojaron como resultado seis victorias y un tercer puesto para Jenson Button, y todos los equipos se fijaron en la increíble aerodinámica del coche. Pero tras varias carreras los equipos se dieron cuenta de la joya de la corona: un doble difusor en el alerón que le hacía ir mejor en curvas y no tener drag.
Tras deliberar la FIA sobre la legalidad del difusor se decidió que no se saltaba el reglamente y que el resto de equipos crearan uno. Pero ese gesto, lejos de igualar el mundial, le había dado a BrawnGP unas valiosas carreras de ventaja y obligaba a gastar más dinero al resto de equipos.
El año fue ganado de forma sobrada por el equipo inglés donde sólo Red Bull le quitó alguna carrera. Trás este año Ross Brawn vendió el equipo a Mercedes, creando MErcedes GP, y le dio al director de equipo el aura de genio para los restos en la Fórmula Uno.




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